El imperialismo cambia su política ‘antidrogas’

[Juan Manuel Olarieta]
Fuente: Movimiento Político de Resistencia

Ahora mismo la ONU está reunida para replantear la política antidrogas en el mundo entero y, para calentar el ambiente, el mes pasado la revista científica “The Lancet”, una de esas a la que siempre acompaña la etiqueta de “prestigiosa”, lanzó un extenso informe para pedir que cese la represión del comercio de drogas.

Pocos temas hay más apasionantes que el de las drogas, que se ha simplificado hasta el punto de hablar de “la droga”, en singular, aunque tiene aspectos políticos, económicos, culturales, médicos… todo en el mismo paquete.

cocaina

A pesar de la complejidad, en pocos asuntos se ha simplificado más que en éste, hasta el punto de convertirlo en una caricatura. Ha sido la única manera de encubrir lo más esencial, a saber, que hace un siglo el imperialismo convirtió a determinadas drogas en un instrumento de dominación política.

Ciertamente el consumo de drogas ya existía; siempre existió. También el colonialismo británico había convertido al opio en un medio de sometimiento de China, pero fue Estados Unidos quien incorporó las drogas a su arsenal de una forma sistemática.

Las drogas están prohibidas en el mundo por imposición de Estados Unidos. La política “antidrogas” de Estados Unidos es la política mundial. El cine lo ha retratado mil veces porque hace 100 años entre las drogas se contaba al alcohol. Nadie como Estados Unidos para decir -e imponer- al mundo lo que es bueno para nuestra salud, lo que debemos consumir y lo que no.

Según “The Lancet” lo que hace 100 años se justificó por razones de salud, ahora ya no lo es tanto, con lo cual ya no podemos saber ni siquiera a qué llaman “salud” algunas revistas científicas. Con sus giros copernicanos los médicos nos llenan de preguntas: ¿a qué llaman “drogas”?, ¿en qué se diferencia una droga de un medicamento o de un alimento?, ¿quién hace esa diferencia y por qué?, ¿tiene eso algún carácter científico o es sólo ideológico, político y económico?, ¿están los médicos al servicio del comercio de drogas?

Este tipo de asuntos son otro filón de reflexiones. Se me ocurre una comparación con el tabaco y creo que dentro de otros 100 años es posible que nuestros nietos sean víctimas de otra campaña “científica” por parte de “The Lancet” y la ONU a favor del tabaco porque es beneficioso para la salud. Al tiempo.

Nada me parece más estupendo que la ciencia rectifique sus errores. Si las drogas no son tan malas para la salud quiere decir que los médicos nos han estado engañando durante 100 años, lo cual no es tan sorprendente como parece. No es la primera vez que ocurre.

Pero aquí hay muy poca ciencia y que “The Lancet” se introduzca en un terreno tan pantanoso es significativo. Las drogas no sólo alucinan a quienes las consumen. También los médicos de “The Lancet”, como tantos otros, científicos o no, parecen haberse metido una buena sobredosis de tontería: que algunas drogas estén prohibidas formalmente no significa que el imperialismo haya pretendido erradicar nunca el tráfico y el consumo de drogas en el mundo.

Muy al contrario, como los hechos ponen de manifiesto: en su forma actual, las drogas son una creación del imperialismo, que las ha difundido, justificado, promovido y financiado hasta alcanzar la cota actual, es decir, hasta convertirlas en la subcultura que hoy son en las grandes metrópolis imperialistas.

Dicho con otras palabras: hace 100 años el imperialismo prohibió las drogas para difundirlas por todo el mundo en la forma en la que hoy se difunden, es decir, ilegalmente, porque hasta donde llega el último alijo de drogas, llega el imperialismo.

El avispado lector apreciará que las drogas no son nada diferente del yihadismo y otros instrumentos del imperialismo, que es capaz de crear sus propios enemigos como Don Quijote creó gigantes para luchar contra ellos y alcanzar una gloria imperecedera. Alucinaba.

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