ENLAZANDO LOS DICIEMBRES DE 1978 Y 2015

[Artículo de colaboración de Iker Heredia de Elu, ex-militante de Portugalete de Ikasle Abertzaleak, Jarrai (KAS), ETA y EPPK]

Yo sólo tenía un año cuando el Estado español impuso la farsa constitucional que necesitaba para poder seguir eternizando la opresión de mi pueblo y de los trabajadores del conjunto del Estado que dura hasta hoy. Era finales de 1978 y aunque yo no fuese consciente, en aquel momento la opresión fascista se vistió con un falso disfraz que ha condicionado, caracterizado y marcado la vida de mi generación. Al parecer, fuimos los “hijos e hijas de la Democracia”.
Al igual que otros miles, aita y ama luchaban en la calle contra el fascismo y en favor de un pueblo libre basado en la justicia para oprimidos y explotados. Lo harían con la fuerza que les daba la esperanza y el deseo de que niños y niñas como yo pudiésemos vivir en un Pueblo y en un Mundo sin opresores ni oprimidos. En octubre del 78 trataron de responder al grito de “En favor de los gudaris de ayer y HOY” a la manifestación de las Palomas convocada por los burgueses derechosos jelkides del PNV para denunciar la lucha revolucionaria del Pueblo Trabajador Vasco en el Casco Viejo de Bilbo. Querían que los hijos e hijas más queridos del pueblo no se sintiesen solos en la más dura de las trincheras, pero sobre todo, querían decir bien alto y claro que el fascismo instaurado tras la derrota infligida por el alzamiento de 1936 a la Resistencia Popular seguía bien vivo y que la liberación del pueblo trabajador, de llegar, vendría únicamente de la mano de la organización y la lucha revolucionaria. La policía fascista española los apaleó junto a otras varias docenas de compañeros más que consiguieron llegar hasta allí. La sangre y las lágrimas vertidas en aquel momento en las Calzadas de Mallona, junto a todas las que hicieron derramar en las calles de toda Euskal Herria, dejaban bien claro en aquel acontecimiento histórico -que sirve para ofrecer una inmejorable síntesis de lo que ha ocurrido en las décadas siguientes y de dónde se ha situado cada uno- que denunciar la opereta de los fascistas y todos los que se cobijaron a su sombra, actuar en favor de la lucha revolucionaria que tan imprescindible seguía siendo, arrancar la más mínima concesión democrática a los opresores y reivindicar las libertades democráticas más fundamentales se pagaba con creces.

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Al de un mes llegó el referéndum de la Constitución, el 6 de Diciembre de 1978. A base de imposición y decreto, a porrazos y a tiros, con torturas y asesinatos, de la noche a la mañana los fascistas se volvieron demócratas y los luchadores, terroristas. Se quisiera o no, la oligarquía enriquecida y asentada con el franquismo, por medio del apoyo del ejército fascista, dejaba claro que su disposición a alargar la cadena llegaba hasta ahí. Los burgueses derechosos jelkides vascos del PNV empezaron a comer de su mano el currusco de pan que les dieron en Madrid. Los reptiles carrillistas terminaron de liquidar el partido que para buena parte de la clase obrera combativa del estado era un referente de honor, sacrificio y dignidad, encontrando en tierras vascas discípulos con matrícula de honor como Bandrés y Onaindia. Desde entonces, timos y sus intenciones: los apologistas del falso parlamentarismo representado por el circo electoral. Marionetas que pretendieron dar credibilidad al fascismo camuflado. Aquellos despreciables y venenosos lobos con piel de cordero que, señalando con el dedo a militantes revolucionarios y despreciando la fuerza del pueblo en lucha ganaron su espacio en la legalidad. Los camaleones de la socialdemocracia, asalariados para crear confusión y falsas esperanzas en el seno de los trabajadores y oprimidos.
Así, llegó la negra jornada del 21 de diciembre del 78. Como tantos otros, tras poner su vida al servicio de la doble liberación del Pueblo Trabajador Vasco, asesinaron a Argala en Angelu. Desde entonces hemos tenido su foto colocada o guardada junto a las de otros muchos en innumerables hogares vascos. Alguien dijo que sólo los conocemos cuando nos los matan. Así, aitite y amama colocaron una pegatina con la imagen de Argala en el cuadro de Lenin junto a una pequeña bandera republicana. Al de pocos años le pregunté a amama por los que estaban en el cuadro, ávido de curiosidad. “Es Lenin, fue un hombre muy bueno” me dijo. Al ver que señalaba la otra imagen, amama me dijo: “Es Argala, nos lo mataron”, con una congoja y un orgullo parecidos a los que siento yo cada vez que recuerdo esta anécdota. Al conocer a Argala y a los revolucionarios que junto a él actuaban en favor de la doble liberación del pueblo trabajador con la palabra y la acción, aprendí rápidamente quién era quién en este pueblo, quienes eran amigos para siempre, quienes compañeros ocasionales en base a lo duro que estuviese la coyuntura, quienes los mentirosos que no conocen límite alguno a la traición e hipocresía y quienes los enemigos que no merecen ni necesitan adjetivación concreta. Una de las principales preocupaciones de Argala era la de poder seguir manteniendo vivo un movimiento popular combativo dirigido por la clase obrera que, sin olvidar los principios revolucionarios, continuase defendiendo firmemente los objetivos políticos estratégicos en la nueva situación creada tras la imposición de la Constitución. Es decir, que todo aquello que la más negra represión fascista no pudo lograr, no se lo acabaran tragando las elecciones burguesas, la traición socialdemócrata y, entre otros factores, las salvajes cotas de consumismo. Argala sostuvo que, de la misma forma que el cambio operado en la forma clásica del franquismo fue debido a la lucha armada, la puesta en libertad de los encarcelados se dio gracias a la lucha popular. Defensor acérrimo de la Alternativa KAS, la principal preocupación y tarea de sus últimos años fue la de organizar y estructurar el movimiento en favor de aquella alternativa democratizadora. Lo asesinaron cuando tenía 29 años, y nos legó una enriquecedora trayectoria.
Aunque casi hayan transcurrido cuatro décadas, siento y pienso que tenemos la oportunidad de comparar este final de 2015 con aquel de 1978. La reivindicación de la Amnistía ha atravesado sin complejos el centro de Bilbo hace un par de semanas, dejando claro que son los fascistas los únicos terroristas que reconocemos en este pueblo. Mientras, los partidos ultraderechistas y los reunidos en torno a sus cantos de sirena se están preparando para las elecciones convocadas por el podrido y envejecido régimen impuesto en el 78. Como si fueran las ofertas especiales que ofrecen por Navidad los centros comerciales que ocupan el antiguo solar de Altos Hornos en Ansio, todos ofrecen su producto, repleto de colores y posibilidades. A un amigo que tengo desde la infancia lo han traído al pueblo durante una hora desde la dispersión de Granada para ver muerta a su querida amatxu, entre cascos y armas de las mismas Vascongadas que debaten la potencialidad liberadora de las leyes de consultas. Mi compañera ha tenido que pasar el fin de semana anterior en Andalucía y, el próximo, en Galiza. Y no, de momento no se ha apuntado a alguna iniciativa internacionalista. Acaban de celebrarse elecciones en Venezuela y me acuerdo de Argala, ya que como él aprendió y expresó cuando llevaron a cabo el golpe de estado contra Allende, si la clase obrera camina de la mano de aquellos que hablan de “tránsitos pacíficos al socialismo” veremos muchas matanzas y muy pocas revoluciones. Entre otras, veo reflejada en los antifascistas de Ucrania y el Donbass, en los comunistas de Turquía, en los chicos y chicas de la nueva Intifada de Palestina y en los defensores de la soberanía de Siria la dignidad de la Resistencia Popular de Vietnam contra el imperialismo más exterminador. En la escuela que estudié, la religión supera claramente el nivel de aceptación que tenía en nuestra época. Mejor ni os cuento cómo me va en el trabajo, ya que seguro que muchos de vosotros las pasáis canutas para poder pagar la hipoteca de la vivienda que debiera ser derecho, no pasar hambre al llegar a fin de mes o poder encender la calefacción dos veces por semana.

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Se acercan las celebraciones judeo-cristianas y se ven pastores por doquier, en los escaparates. Yo, más que esos, prefiero al Sr. Pastor [1] y esas tan humildes como clarificadoras líneas que dan muestra de su dignidad revolucionaria. No en nombre de medio siglo de Resistencia. No en nombre de todos los que hemos participado en esa Resistencia. No en nombre de todos los que hemos sido represaliados de una u otra forma por haber participado en esa Resistencia. El próximo 20-D tenemos una oportunidad de oro para ayudar a
abrir el camino a las nuevas generaciones que surjan del tronco de la Resistencia y para dejar claro por qué zapatería no debe pasar la clase obrera vasca para seguir avanzando en la dura andadura por su doble liberación. Más que en argumentos basados en medallas, en las rentas de un pasado que empieza a quedar lejos y va camino de ser sometido a vomitiva revisión, en grandes nombres o siglas concretas, siempre he preferido aquellas voces que tratan de salir adelante teniendo como eje la razón, la verdad, la autocrítica honesta, la coherencia y la actuación consecuente. Últimamente, distintas listas repletas de nombres han brindado su apoyo a declaraciones y movilizaciones que se han celebrado en nuestro pueblo. Visto eso, y empujado por la necesidad de dejar claro dónde, con quién y en favor de qué ha estado cada uno de nosotros en este momento que la Historia se encargará de juzgar, escribo esto, ya que yo también reivindico, portando una hoja verde de roble en el corazón y el puño rojo levantado, lo mismo que dicen las pegatinas que he visto colocadas por las paredes del pueblo: activémonos todos contra el fascismo, golpeando el 20-D con la abstención.
Aitite y amama murieron hace tiempo, pero su cuadro sigue ahí, testigo de lo que han ido deparando el pasado y el presente, dispuesto a enseñar al pequeñajo que tenemos en casa quiénes fueron y qué hicieron Lenin y Argala con la autenticidad que le otorgan el marco que ya perdió el brillo y la palidez de la imagen. Organización y Lucha. Por los luchadores revolucionarios de ayer, de hoy pero sobre todo, de MAÑANA.
[1] En mi nombre NO, carta de Daniel Pastor Alonso, preso político vasco.

Nota del autor: Esta carta ha sido traducida del euskara tras haber estado colgada en varias páginas web durante días. Ha sido traducida por dos motivos:
1-  Considero que la gente que se ha esforzado y se esfuerza por aprender, utilizar, priorizar y normalizar nuestra lengua nacional en todos los espacios de la vida debe contar con ese pequeño “privilegio” en forma de exclusiva, ser reconocida con ese gesto simbólico. De la misma manera, espero que sirva para que todos los compañeros y compañeras de Euskal Herria que todavía no han dado el salto a su euskaldunización o perfeccionamiento de nuestra lengua, se hayan despreocupado por utilizarla y se hayan interesado por su contenido, reflexionen positivamente sobre todo lo que puede aportarles el mundo que se están perdiendo y, de manera más o menos consciente, alejan de su alrededor. Ekin euskalduntzeari… etorri euskarara! 

2-  Considero que todos y todas los compañeros antifascistas del conjunto del Estado que se han solidarizado y han defendido activamente la lucha del Pueblo Trabajador Vasco y defienden la Autodeterminación, la Amnistía y el Socialismo deben ser conocedores de primera mano de lo que está ocurriendo en estos momentos en nuestra tierra, de las distintas opiniones y posicionamientos que están saliendo a la luz. Nosotros y nosotras, trabajadores, seamos extremeños, catalanes, andaluces, galegos, castellanos, asturianos, canarios, aragoneses o vascos padecemos la misma opresión generada por el mismo Estado, por tanto los contenidos de este texto son de interés común a todos. Un abrazo cargado de fuerza a todos y todas para seguir firmes en este próximo año, 80 aniversario de la Victoria Popular Antifascista del 16 de Febrero.

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